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Crónica de una noche en un pueblo con destino de fantasma

  Escribo crónicas policiales para un diario digital de mi ciudad . Un oficio que me impulsa a una permanente búsqueda de historias . Cuando me enteré de lo que ocurría en ese pueblo , habían pasado dos semanas de mi última colaboración publicada en el diario. Quizás por la urgencia de recoger una historia , no dude un segundo en viajar hacia el lugar de los hechos . Un lugar sobre el que no tenía ninguna referencia , excepto una fotografía de su espectacular entorno . Llegué a Los Tarcos un viernes a la tarde , solo veinte minutos después ya me encontraba en la habitación del único hostel que había en ese paraje. Sin perder el tiempo comencé a escribir mí crónica, destacando la belleza del paisaje circundante y ese aire a tiempo pasado que tienen esos pueblos que se intuyen ya sin porvenir . A priori , el lugar menos pensado para escribir una crónica policial . Sin embargo , yo me encontraba en ese lugar para eso . Con las primeras líneas ya escrita , me senté en la cama de...

Los conejos blancos

  Los conejos blancos Leonora Carrington Ha llegado el momento de contar los sucesos que comenzaron en el número 40 de la calle Pest. Parecía como si las casas, de color negro rojizo, hubiesen surgido misteriosamente del incendio de Londres. El edificio que había frente a mi ventana, con unas cuantas volutas de enredadera, tenía el aspecto negro y vacío de una morada azotada por la peste y lamida por las llamas y el humo. No era así como yo me había imaginado Nueva York. Hacía tanto calor que me dieron palpitaciones cuando me atreví a dar una vuelta por las calles; así que me estuve sentada contemplando la casa de enfrente, mojándome de cuando en cuando la cara empapada de sudor. La luz nunca era muy fuerte en la calle Pest. Había siempre una reminiscencia de humo que volvía turbia y neblinosa la visibilidad; sin embargo, era posible examinar la casa de enfrente con detalle, incluso con precisión. Además, yo siempre he tenido una vista excelente. Me pasé varios días intentando desc...

Fragmentos

  Fragmentos Pasaron algunos años, y en ese tiempo yo no volví a enamorarme, pero esto no significa que haya seguido pensando en ella. Su recuerdo se fue desvaneciendo con el correr de los años, y solo regresaba de tanto en tanto, como un sueño. Era ver su rostro, era ver un lugar y asociarlo con ella. Un martes la volví a ver. Ella caminaba por la misma vereda en que lo hacía yo, pero en sentido contrario. Es decir, en un punto del camino coincidimos nuevamente. Me vio, y me percaté de ello por una mueca que hizo, una mueca parecida a una sonrisa, aunque me cuesta desentrañar la esencia de esa sonrisa. Es probable que haya sido una sonrisa irónica. En cuanto a mí, lo que sentí al pasar al lado suyo fue una réplica algo vaga de lo que había sentido alguna vez por ella. Aquella emoción que hasta me debilitaba las piernas y me dejaba sin respuesta ante su presencia había cedido sin que yo me diera cuenta. El amor parece despedirse con la misma naturalidad con la que llega. Con los añ...

Cuentos & Cuadernos

  Cuentos y Cuadernos :            Una Guía Para La Escritura Creativa Cómo surgió :  📚En un principio, Cuentos y Cuadernos era solo un archivo personal al que llamé Escritura Creativa. Este archivo contenía un compilado de estrategias y consejos que me habían servido en mi propio proceso de aprendizaje y que aun me sirven . Con aproximadamente 15 páginas, su objetivo inicial era simplemente organizar en un solo lugar lo que tenía disperso por allí. 📚Sin embargo, después de algunas relecturas, comencé a darle los primeros retoques. Decidí acompañar cada estrategia con un ejemplo de mi autoría, lo que me permitió ver cómo se aplicaban en la práctica. A medida que avanzaba, el archivo comenzó a transformarse en algo más completo y estructurado. 📚En esta etapa, incluí un marco conceptual que me permitió darle una estructura más sólida al proyecto. Luego, agregué un cuento breve original, al que le siguieron otros. De este modo, surgía Cuentos y Cu...

Kew Gardens

  Jardines de Kew  Virginia Woolf Del cantero ovalado se elevaban alrededor de cien tallos que, más o menos hacia la mitad, se abrían en hojas con forma de corazón o de lengua, y desplegaban en la punta pétalos rojos, azules o amarillos con manchas de colores. Y de la oscuridad roja, azul o amarilla del centro sobresalía un tallo grueso, recto, rugoso, cubierto de polvo dorado y con terminación compacta. Los pétalos eran lo suficientemente grandes como para agitarse con la brisa de verano y, al moverse, las luces rojas, azules y amarillas se entremezclaban, manchando un pequeño diámetro de la tierra marrón del cantero de un color de lo más intrincado. La luz caía, o bien sobre la superficie suave y gris de una piedra; o bien sobre la caparazón de un caracol, con sus venas circulares color marrón; o sobre una gota de lluvia, ensanchando con tal intensidad las delgadas paredes de agua, de rojo, azul y amarillo, que parecía que iba a explotar y desaparecer. Sin embargo, la gota r...

Estilos

  Técnicas de escritura Técnica del Iceberg  «En uno de sus cuadernos de notas Chéjov registra esta anécdota: «Un hombre, en Montecarlo, va al Casino, gana un millón, vuelve a su casa, se suicida.» La forma clásica del cuento está condensada en el núcleo de ese relato futuro y no escrito. Contra lo previsible y convencional (jugar-perder-suicidarse) la intriga se plantea como una paradoja. La anécdota tiende a desvincular la historia del juego y la historia del suicidio. Esa escisión es clave para definir el carácter doble de la forma del cuento. Primera tesis: Un cuento siempre cuenta dos historias. » El texto citado pertenece a Tesis del cuento', de Ricardo Piglia. En este ensayo, el escritor y ensayista argentino expone los fundamentos que constituyen el género que cultivaron, entre otros grandes escritores, Chejov, Borges, Poe o Hemingway. Es en este último autor donde me detendré para analizar —sin ninguna pretensión académica— su influyente estilo.  Posteriormente, ...

El extraño caso de Benjamín Button

 El extraño caso de Benjamin Button F. Scott Fitzgerald Hasta 1860 lo correcto era nacer en tu propia casa. Hoy, según me dicen, los grandes dioses de la medicina han establecido que los primeros llantos del recién nacido deben ser emitidos en la atmósfera aséptica de un hospital, preferiblemente en un hospital elegante. Así que el señor y la señora Button se adelantaron cincuenta años a la moda cuando decidieron, un día de verano de 1860, que su primer hijo nacería en un hospital. Nunca sabremos si este anacronismo tuvo alguna influencia en la asombrosa historia que estoy a punto de referirles. Les contaré lo que ocurrió, y dejaré que juzguen por sí mismos. Los Button gozaban de una posición envidiable, tanto social como económica, en el Baltimore de antes de la guerra. Estaban emparentados con esta o aquella Familia, lo que, como todo sureño sabía, les daba el derecho a formar parte de la inmensa aristocracia que habitaba la Confederación. Era su primera experiencia en lo que ata...