La fiesta inolvidable Hubiera sido una noche del montón, de no ser por ese precioso detalle. Aunque siempre supe que las noches —y especialmente las noches de fiesta— tienen una impronta surrealista. Esto propende a la distorsión de las cosas. Yo había aceptado la invitación de un amigo para asistir a una fiesta de egresados. Era la fiesta de su hija, una flamante abogada que desde muy chica había demostrado que seguiría la tradición familiar de aceptar y ganar pleitos. El orgullo de su padre. Creo que acepté porque esa noche no tenía otra alternativa, y tampoco la lucidez suficiente como para inventar una excusa medianamente creíble. De modo que, a las diez de la noche, ya estaba encaminado al salón donde tendría lugar la fiesta, con un horario de regreso previsto. En mi agenda mental de esa noche estaba escrito que no permanecería más de tres horas. En ese lapso cambiaría algún que otro comentario con mi buen amigo, felicitaría a la nueva abogada y conocería a Estela , la...
Cuaderno de Cine y Letras
Espacio dedicado al cine y a la literatura . Mis dos pasiones . "Escucho y olvido, veo y recuerdo, escribo y entiendo." Proverbio chino